Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Luego de 44 años de labor en Chile misioneros Claudio y Else Navarro se despidieron para radicarse en Noruega

Por Hermógenes Carril Torres

Con dos reuniones especiales en el Templo Matta, los misioneros Claudio Navarro Rivera (64) y su esposa, la misionera noruega Else Ekornaas Navarro (70), se despidieron de nuestro país luego de 44 años de trabajo en la obra tanto en Chile como en Noruega.

El primer culto fue realizado el sábado 11 de noviembre y asistieron más de 150 jóvenes de las iglesias hermanas de Maipú, Las Condes y también del Templo Central, oportunidad en que por lo menos seis jóvenes fueron bautizados en el Espíritu Santo.

En tanto, el domingo 12 de noviembre la reunión fue para toda la congregación y en ella, ambos saludaron a la hermandad.

Antes que hablaran a los hermanos, el presbítero Leonardo Melo y su esposa, Paola Noches, les entregaron un arreglo floral y un reloj con la forma de América del Sur.

El texto en dicho reloj decía: Con amor para Claudio y Else Navarro. Adda. Santiago 2017. Claudio y Else muchas gracias por estos 44 años de servicio misionero en la Iglesia Asamblea de Dios Autónoma en Chile.

De izquierda a derecha: Paola Noches, Leonardo Melo, Else Ekornaas y Claudio Navarro.

Luego fue la hermana Else quien se dirigió a los presentes: "Son emociones muy fuertes, sentimientos encontrados, pero yo doy gracias al Señor por esta oportunidad y privilegio de estar con ustedes. Y doy gracias a Dios, primero, y después a los pastores aquí que nos invitaron y por todo todo el cariño que nos han mostrado".

"Estamos sorprendidos, nosotros somos dos personas sencillas, lo único que tenemos en nuestro corazón es que deseamos servir al Señor", agregó.

Añadió que "yo he pensado mucho en un personaje bíblico en estos días, que dice que era un hombre, en el Nuevo Testamento, que era muy bueno y dadivoso cuando había problemas. Él pertenecía a una iglesia grande en Jerusalén y cuando hubo separación y conflicto y dificultad en la Iglesia y fueron algunos hermanos a empezar otra iglesia con reuniones en Antioquía, entonces los líderes pensaron a quién vamos a mandar para allá, para ver si hay doctrina sana o en qué están metidos allá en Antioquía y ahí pensaron en este hombre (Bernabé) que era bueno, dadivoso y más encima un hombre lleno del Espíritu Santo y fe. Entonces yo dije: gracias Señor, yo quiero ser una mujer llena del Espíritu Santo y fe, dadivosa y buena y dejar la huella de Cristo aquí en la Tierra. Y es el deseo que voy a tener, aunque ahora soy una abuelita ya, viejita, tercera edad, pero igual, los años que me quedan yo tengo a Chile en mi corazón".



"Nos vamos a Noruega, pero 44 años de mi vida no se borran tan rápido. Así es que agradezco a cada uno de ustedes por esta linda patria. Gracias a Dios que me mandó justamente a Chile y no a otro país. Así es que estoy muy muy feliz. Gracias", finalizó.

LA UNCIÓN DE SANSÓN

En seguida fue el turno del hermano Claudio: "El Señor les bendiga hermanos. Muchísimas gracias, ustedes no tienen idea lo que significa para nosotros junto con mi esposa el honor de estar aquí junto con ustedes y ser partícipes de este momento tan especial. A lo mejor no tanto para ustedes, pero para nosotros realmente es especial".

Agregó que "no sé si es la palabra correcta, pero estoy encantado con el espíritu que ha habido durante el par de días que hemos estado aquí y por lo que he sabido de lo que ustedes están estudiando (en la Escuela Teológica el tema ha sido el Espíritu Santo) y el tiempo que están viviendo aquí en la iglesia. Por lo que he sabido ustedes se han propuesto buscar la presencia del Espíritu Santo. Yo he predicado toda mi vida y es mi tema el Espíritu Santo, porque creo que la Iglesia es sobrenatural. No es lo mismo que un club deportivo, que una empresa, que una institución cualquiera. Aquí en la Iglesia pasan cosas que son sobrenaturales. Y hoy vamos a ser testigos de ellas".

Luego de citar Hechos 1:8 "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra", su sermón se centró en la historia de Sansón que está en el libro de Jueces, capítulo 13 adelante, destacando lo más importante: la unción del Espíritu Santo sobre él.

Al término de su sermón hubo personas que fueron bautizadas en el Espíritu Santo y otras que recibieron sanidad divina.

En la parte final del culto, parte del presbiterio capitalino, liderado por el presbítero Paul Gustafsson, oró por este matrimonio agradeciendo a Dios por su trabajo realizado en nuestro país y para que el Señor les bendiga en su futuro.

CONOCIENDO A ESTE MATRIMONIO

Después del culto conversamos con Else y Claudio en forma separada para saber más de su trabajo misionero.

-Else, ¿cómo conoció al Señor y en qué año?
-Crecí en un hogar donde Cristo era el centro en la familia. La vida y testimonio de mis padres produjo el deseo en mí de seguir viviendo con el mismo Cristo en mi propia vida.

Cuando tenía siete años recibí a Jesús como mi salvador personal en un campamento de niños. Eso fue en el año 1954.

-¿Cómo sintió el llamado de venir a Chile y trabajar como misionera?
-Fue un largo proceso que comenzó desde el día en que el Señor me bautizó con su Espíritu Santo.

Hubo un mensaje de interpretación de lenguas, en el que Dios habló directo a mi vida y me dijo: "Te he llenado con mi poder no solamente para que tú te edifiques y disfrutes. Te enviaré a tierras lejanas donde tú necesitas ser llena de mí y mi poder".

Luego empezó una lucha en mi interior que me llevó a alejarme de sus caminos. Fue como un dolor de muelas que va y viene, hasta terminar sentándome en la silla de un dentista y entregarme a él. El peso y lucha fue doloroso hasta que tuve que rendirme a su voluntad y dejarle a Dios tomar el control sobre mi vida. El dolor desapareció y me llenó con paz y alegría.

Más adelante, Dios me guió a la embajada chilena en Noruega donde salí de la oficina con la visa después de 30 minutos. En otras embajadas me prometieron acceder a una visa después de tres a seis meses. Dios abrió la puerta y yo sencillamente entré por ella.

-¿Cuáles han sido algunos aspectos destacables en su labor acá en nuestro país?
-Mi llamado fue ganar chilenos para Cristo, plantar iglesias nuevas, enseñar y discipular personas nuevas en el evangelio.

Como mujer, entendí rápido que para poder cumplir con esta misión, debería estar casada, por lo que oré por un esposo con quién poder servir a Dios. Lo que menos sabía era que la respuesta estaba a mi lado, y era un ¡¡¡chileno!!! (se trataba de Claudio Navarro). Nos casamos el 2 de abril 1977.

Con Claudio llevamos más de 40 años complementándonos y sirviendo y cumpliendo con nuestro llamado. He estado al lado mi esposo sirviendo en todas las actividades que conlleva el pastorado en la iglesia.

Creo poder decir que mi fuerte es evangelizar "cara a cara" con personas. Durante un tiempo entregué estudios bíblicos en retiros y campañas para mujeres, pero en los últimos años he sido más una "madre espiritual" para muchas mujeres enseñando en grupos bíblicos.

-¿Por qué decidió finalizar su trabajo acá y volver a su país?
-Por tres razones. La primera porque siento que he cumplido con la tarea que Dios me dio. En segundo lugar, siento que es hora de poder compartir con mis hijos y nietos que viven en Noruega y en tercer término, porque las leyes de mi país han cambiado. Como pensionada no puedo estar más que cinco años fuera de Noruega. Si la estadía se prolonga más allá de ese tiempo perderé mi pensión y otros beneficios que ofrece el estado noruego.

El pasado el 6 de diciembre este año, ella viajó a su país junto a su esposo, "pero tenemos que regresar a Chile ahora enero de 2018 para vender nuestra casa aquí en Villa Alemana. Esperamos que esta última estadía no sea muy prolongada, ya que tenemos que cumplir con la ley de Noruega".

Algunos de los momentos vividos el domingo 12 de noviembre pasado en el Templo Matta.

ATRAÍDO POR LA MÚSICA

Claudio José Navarro Rivera es noruego nacionalizado y egresado de publicidad y ventas. Se casó hace 40 años con Else con quien tuvo dos hijos: Fred (36) y Wenche (35).

Oriundo de Villa Alemana en la Región de Valparaíso, conoció al Señor en 1975, cuando tenía 22 años. "Fue a través de unos misioneros noruegos que vinieron a nuestra ciudad; me atrajo la música (ya que yo era músico) y en una de sus reuniones entregué mi vida al Señor".

"Quedé impactado con el mensaje del evangelio y me dispuse a aprender de la Palabra, por lo que fui a estudiar al Instituto Bíblico de Santiago, y fue que indagando en las Escrituras, Dios me llamó", manifiesta.

Añade que "una de las cosas que más me costó fue encontrar mi identidad como ministro del evangelio, ya que venía del mundo y no tenía un referente, así que pensé: si Dios me está llamando debo ser como soy, alegre, jovial, pero respetuoso. Siempre digo que Dios me ungió con óleo de gozo y manto de alegría como dice Isaías 61:3".

Sostiene que "mi ministerio está enfocado a la persona y obra del Espíritu Santo en los creyentes. He pastoreado y viajado predicando para llevar a muchos a tener una experiencia con el Espíritu Santo".

Luego de varios años en Chile fue invitado a pastorear a los hermanos latinos de la iglesia Salemkirken de Oslo, Noruega. Eso ocurrió desde 2002 a 2003. Más adelante, la invitación fue a hacer el mismo trabajo, pero como pastor principal. "Mi experiencia de cerca de 10 años pastoreando la iglesia de Salem en Oslo, fue muy enriquecedora. Perfeccioné el idioma, estudié cuatro años liderazgo en el Instituto de John Maxwell, y un año y medio coaching en la Escuela de Líderes Filadelfia. Dios amplió mi visión en muchas áreas de mi ministerio".

-¿Por qué decidió finalizar su trabajo acá y volver a Noruega?
-Creo que hemos finalizado un ciclo aquí en Chile. Tenía que volver a Chile para aclarar algunas cosas, las cuales Dios me ha permitido hacerlo. Creo que mis colegas conocen mi corazón, y esto me hace irme en paz. Mi norte siempre ha sido extender el reino, y levantar el nombre de Jesús. Dios me ha permitido estos cinco años levantar una escuela de liderazgo en Quillota, participar por cerca de dos años como profesor de la Escuela Bíblica de la iglesia de Cristo Latinoamericana, y compartir lo que por gracia he recibido.

En la despedida entrega un mensaje de agradecimiento: "Solo dar gracias a Dios por darme la oportunidad de servirle y viajar por tantas iglesias del país predicando a este Jesús maravilloso, por la confianza de mis colegas de recibirme y bendecir mi vida. Espero tener la oportunidad de alguna vez venir de visita y poder compartir con mis queridos consiervos".

En la parte final, los hermanos Else y Claudio fueron bendecidos por parte del presbiterio capitalino.

Publicado el 28 de diciembre de 2017.