Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Con número limitado de familiares y transmisión por streaming se realizaron los funerales de la hermana Marta Rojas Adasme de la iglesia de Maipú

Por Hermógenes Carril Torres

El pasado lunes 20 de abril, en la mañana, partió a la presencia del Señor la hermana Marta Rojas Adasme (88 años y 8 meses) debido a un paro cardiorrespiratorio y a las varias enfermedades de base que ya padecía.

Setenta años militó la hermana Marta en el evangelio y ya descansa en la presencia del Señor.

Nuestra hermana era miembro de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Maipú, suegra del pastor Alejandro Huerta Granifo, quien es casado con Ada Romero Rojas, una de las hijas de la hermana Marta, y además, abuela del pastor Alejandro Huerta Romero, ambos integrantes del presbiterio de dicha congregación. También era abuela del pastor Samuel García Romero, de la congregación de Julio Dávila y abuela política del pastor Carlos Veloz de la iglesia maipucina.

El servicio fúnebre realizado en el Templo de la iglesia maipucina considerando la normativa sanitaria vigente. Foto tomada de la transmisión por internet.

Parte de su historia dice que se casó a los 18 años con el hermano Eulogio Romero Rodríguez, quien partió a la presencia del Señor el 21 de marzo de 2009. El matrimonio tuvo 15 hijos, de los cuales dos no sobrevivieron al nacer y otros tres fallecieron en los últimos años: Joel (1992), Jacob (2015) y Roberto Romero Rojas (2018). Hoy viven 10. El resto de esta gran familia suma 37 nietos y 23 bisnietos.

Su hija Ada Romero Rojas recuerda que "Eulogio era vendedor de leche y en los repartos que hacía a domicilio, conoció a Marta. En una ocasión, al estar ya casados, mi padre, Eulogio, enfermó y al ser ya creyente, recibió la visita de algunos hermanos de la iglesia que fueron a orar para pedir por la restauración de su salud. Mi madre, Marta, quien provenía de una familia católica apostólica y romana, fue atraída por las canciones que los hermanos entonaban, porque le gustaba mucho cantar, comenzó a interesarse en conocer de la Palabra de Dios y fue convencida de su condición de pecado y pronto aceptó a Jesucristo como su 'Amado Salvador', así siempre se refirió al Señor".

Ada Romero. Foto de archivo.

SERVICIO FÚNEBRE EN PANDEMIA

Los servicios fúnebres fueron complicados, ya que hubo que acatar la normativa del Ministerio de Salud sobre reuniones en esta pandemia del coronavirus.

El pastor Huerta Granifo nos señala que "fue una instancia difícil y triste , ya que para respetar las indicaciones de la autoridad sanitaria, se tomó la decisión de realizar un servicio privado, solo para la familia directa (hijos y nietos). El templo fue preparado con todas las indicaciones que señala el protocolo de Salud; sillas a un metro y medio de distancia, uso de mascarillas y alcohol gel tanto en los ingresos como egresos. De forma paralela, familia, iglesia, amigos y vecinos siguieron la transmisión online del servicio a través de la página de la iglesia, la que hasta hoy alcanzó alrededor de 1.500 visitas".

"NOS HARÁN FALTA SUS ORACIONES"

Le solicitamos a la hermana Ada un testimonio sobre la hermana Marta:

"Mi madre, fue una mujer que amó a Dios por sobre todas las cosas. Una mujer fiel al Señor, su esposo y su familia, que nos dio siempre testimonio de ser una cristiana verdadera e íntegra .Tuvo que luchar junto a mi padre cada día para sacar a su numerosa familia adelante . A pesar del cansancio de su arduo trabajo diario, cada noche se arrodillaba junto a su cama para interceder ante Dios por nosotros, sus hijos, por los hermanos que tenían necesidad en la iglesia, por sus pastores, y en algunas ocasiones le tocaba su hombro, pues se había dormido orando. ¡Nos harán falta sus oraciones de intercesión por cada uno de nosotros!

Era muy raro no oírla cantar alabanzas en algún momento del día. Hay muchos jóvenes de la época, que ahora son adultos que recuerdan con cariño, la forma en que ella les recibía en su hogar, pues a pesar de los pocos recursos del hogar, siempre ella preparaba algo para compartir y bendecir al que llegaba a casa.

Tenía un carácter dulce y conciliador, siempre había en su boca palabras de aliento y bendición para otros y, sin duda alguna, también de sus labios escuchamos sabios consejos que nos ayudaban a tomar las mejores decisiones, siempre considerando al Señor en primer lugar.

Aprovechaba todas las oportunidades e instancias para testificar del amor del Señor.

Cuando mi madre vio que todos sus hijos e hijas ya habían crecido, y el tiempo de la crianza ya había acabado, se dedicó a recordarnos cada día y de muchas formas, cuánto nos amaba.

Ella siempre añoró estar en la casa del Señor. Mientras su salud y fuerzas se lo permitieron siempre participó activamente tanto de reuniones como de las actividades que la iglesia organizó. Ella amaba a la iglesia, intercedía por ella y cuando vino el tiempo en que no pudo estar más, sufrió por no poder asistir. Esto quedó de manifiesto en algunos escritos que durante su enfermedad ella registró.

La amé profundamente y me hará falta, pero tengo la paz y el consuelo de parte del Señor, porque ella está descansando en los brazos de su Amado Salvador".

GRAN AMOR POR LA IGLESIA

Asimismo, le pedimos al pastor Huerta Granifo unas palabras para su suegra:

"Por mi parte, tengo dos perspectivas de la hermana Marta que deseo mencionar.

Alejandro Huerta Granifo. Foto de archivo.

La primera, como suegra, fue una mujer prudente y respetuosa del matrimonio constituido por nosotros, Ada y yo. Y la segunda, como pastor de ella, siempre tenía la seguridad que estaba orando por mí y mi responsabilidad ministerial. La voy a echar mucho de menos.

En cuanto al amor, que sentía por la iglesia era notable y se palpaba en todo momento, tanto por la oración, preocupación de los hermanos y de sus responsabilidades como miembro de ella".

VÍA STREAMING

Sólo parientes cercanos hubo en el servicio fúnebre de la hermana Marta, la noche del lunes 21 de abril, el cual fue transmitido vía streaming en el canal de Youtube de la iglesia de Maipú.

En la ocasión algunos de sus hijos tuvieron palabras para la hermana Marta. Santiago expresó que "ella amó a la obra de Cristo, porque su frase célebre, pero dicha con mucha convicción 'porque el Señor es grande y poderoso' nos deja claro que ella cumplía esas cualidades de nuestro Señor y experimentó en toda su vida lo magnífico que es Él. Hoy ha dejado de correr y es satisfactorio saber que llegaste a la meta. Gracias Dios por la madre que nos diste. Junto a mi padre nos enseñaron a vivir la vida. No sabía, porqué mi padre me enseñó a hacer surcos, a limpiar una canaleta y ahora donde vivo es algo que hago a diario. Mi mamá me mandaba a hacer las compras y mirando aprendí a hacer las empanadas, pastel de choclo, berlines y es lo que me sustenta hoy en día. Le doy gracias a Dios por ello, porque me enseñaron a vivir en Cristo, para Cristo y por Cristo. Amén".

Santiago Romero. Foto de archivo.

Su hija Sonia envío un saludo a través de un video el cual inició con una cita en el libro de Proverbios capítulo 31 versículos 10 al 15: "Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias". También leyó en Proverbios 31: 30 y 31: "Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos".

Luego agregó: "Le doy gracias al Señor, porque esa era mi mamá. El hecho de haber tenido tantos hijos, fuimos 13 hijos y el Señor le dio las fuerzas para atendernos, cuidarnos y sobre todo llevarnos por esta senda gloriosa que es aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador, por eso le doy gracias por mis papitos de nos dejaron la mejor herencia que es un día ver al Señor cara a cara. Y también quiero agradecer a mi hermana Viviana y a Benito, su esposo, por el amor que le dieron a mi mamita hasta que el Señor se la llevó a su presencia. Agradezco mucho a su familia y mando muchos saludos a mis hermanos y que busquemos realmente el Reino de Dios para que un día podamos ver a nuestros seres queridos".

Sonia Romero. Foto tomada de la transmisión por internet.

En ese mismo video, el nieto Samuel García Romero, pastor de la congregación de Julio Dávila, tuvo palabras para su abuela: "Estamos con tristeza en nuestros corazones, pero como hijos del Señor tenemos una tristeza con esperanza. Probablemente todos pensamos que esta no es una buena época para partir a la presencia del Señor, por lo que significa estar en una pandemia. Ha sido todo súper complejo, pero la esperanza que tenemos es tan grande, es tan poderosa que supera cualquier circunstancia y es más sublime que cualquier cosa que podamos estar viviendo. Así es que también quiero dejarles unos versículos que hablan de nuestra esperanza gloriosa, de la venida de nuestro Señor y de la resurrección de los muertos que son nuestras convicciones plenas en la Palabra".

Él leyó 1ª Corintios capítulo 15 versículos 42 al 57 en la versión NTV:
42…Cuando morimos, nuestros cuerpos terrenales son plantados en la tierra, pero serán resucitados para que vivan por siempre.
43 Nuestros cuerpos son enterrados en deshonra, pero serán resucitados en gloria. Son enterrados en debilidad, pero serán resucitados en fuerza.
44 Son enterrados como cuerpos humanos naturales, pero serán resucitados como cuerpos espirituales…

50 Lo que les digo, amados hermanos, es que nuestros cuerpos físicos no pueden heredar el reino de Dios. Estos cuerpos que mueren no pueden heredar lo que durará para siempre.
51 Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados!
52 Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados.
53 Pues nuestros cuerpos mortales tienen que ser transformados en cuerpos que nunca morirán; nuestros cuerpos mortales deben ser transformados en cuerpos inmortales.
54 Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura: "La muerte es devorada en victoria.
55 Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?".
56 Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder.
57 ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Samuel García. Foto tomada de la transmisión por internet.

Terminó diciendo: "Qué gloriosa esperanza tenemos con la venida de nuestro Señor Jesucristo, donde los muertos en Cristo resucitarán primero y nosotros los que estemos acá, porque creemos que la venida del Señor está tan cerca, seremos transformados para estar por siempre con nuestro Señor".

Después de cantar el himno "A solas al huerto yo voy", el pastor Huerta Granifo entregó la Palabra basándose en 1a. de Pedro capítulo 1 desde el versículo 13 en adelante. El tema fue "La fragilidad del ser humano".

Al finalizar recalcó la fidelidad del Señor hacia la familia y aprovechó la oportunidad de agradecer a Viviana, hija de la hermana Marta, y su esposo Benito y a las hijas de ese matrimonio por haberla cuidado en sus últimos años con sus enfermedades.

Más adelante, otro de sus nietos, el pastor Alejandro Huerta Romero expresó algunas palabras.

"Quiero representar un poco a los nietos y preguntar cuántos de los que están aquí presentes vivieron en la casa de la abuelita Marta. Yo soy uno de ellos. Creo que no hay ninguno que no haya vivido ahí o que está viviendo. Creo que para todos los nietos, la abuelita Marta marcó algo muy importante. De cierto, amábamos al tata Eulogio, él era importante para nosotros, pero cuando nos referíamos a la casa que está en Las Heras 2379 decíamos: voy donde la abuelita Marta", dijo.

Alejandro Huerta Romero. Foto tomada de internet.

Agregó que "yo a los seis años dejé de vivir ahí, pero tengo hartos recuerdos de esos primeros años de mi vida, de hecho cuando nos cambiamos, que no es tan lejos de la casa de la abuelita, algunas cuadras solamente, las primeras noches junto con mis hermanas sufrimos mucho y es porque queríamos estar más cerca de la casa, de la casa de la abuelita. Y todos los días nos despertábamos en la mañana e íbamos a la casa de la abuelita, porque queríamos estar ahí y cuando ya atardecía, se hacía de noche, nos íbamos a nuestra casa. No resistíamos la posibilidad de estar tan lejos, porque nuestra esencia estaba ahí y cada vez que volvíamos podíamos ver imágenes similares como por ejemplo, abrir la puerta de la casa y ver rabiando al tata con un partido de tenis y caminar unos pasos más por ese pasillo oscuro y ver a la abuelita con las manos en la masa, haciendo un pan amasado, un pan de pascua o algunos berlines. ¿Cómo olvidarlo?, cierto".

"Creo que no tenemos ninguna otra razón en esta tarde que agradecer a Dios por la vida de la abuelita Marta y por la herencia que nos ha dejado y creo que es incalculable, que es el evangelio", terminó.

Antes de finalizar el servicio, todos los nietos presentes entonaron "A ti me rindo" y la oración final estuvo a cargo del pastor Carlos Veloz.

Los funerales se realizaron en el Cementerio Parque Canaán el martes 21 de abril pasado el mediodía, también respetando la normativa sanitaria.

Publicado el 28 de abril de 2020.