Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Joven Valentina Pereira relata su primer año a bordo del barco "Logos Hope"

Por Hermógenes Carril Torres

"Increíble". Así la joven Valentina Pereira Cortez describe su primer año a bordo del barco "Logos Hope", donde ha recorrido diversos puertos de Norte, Centro y Sudamérica.

El pasado 4 de enero llegó a Antofagasta, procedente de Guayaquil, Ecuador y hasta ahora también ha visitado Valparaíso y Lirquén, en la Región del Biobío, desde donde el 28 de febrero zarpará a Punta Arenas, adonde arribará el 6 de marzo y estará hasta el 14 de marzo. Luego viajará a Bahía Blanca, en Argentina.

Durante este año, Valentina Pereira, miembro de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Santiago, ha conocido puertos de Colombia, Guatemala, México, Panamá, El Salvador, Costa Rica y Ecuador.

Valentina Pereira Cortez.

Se ve contenta por este tiempo, más todavía porque ha estado con su familia en Santiago y ha tenido algunos días de vacaciones en la playa.

El domingo 3 de febrero estuvo en el culto, en el Templo Matta, donde conversamos con ella y además le habló a la congregación.

-¿Cuál ha sido el puerto que más te ha gustado?
-Creo que hasta ahora ha sido Veracruz, en México; pero fue porque ahí estuvimos como dos meses, entonces tengo muy buenos amigos, pude tener relaciones más cercanas con iglesias. Por ejemplo, trabajé en una iglesia que se llama Compasión, donde estuve dos semanas y después me hice muy amiga de una chica. Era casi como mi segunda casa. Es la segunda ciudad donde hemos estado más tiempo.

-Respecto de lo que tú planificaste y de lo que ha pasado en la realidad hasta ahora, ¿hay alguna diferencia?
-Creo que el tiempo en que estuve en el barco antes, hace dos años en que me embarqué tres meses, me ayudaron a tener expectativas más aterrizadas. Así es que creo que no ha habido muchas cosas que me han sorprendido. Sí al principio mi cabeza pensaba: ya nos vamos, ya nos vamos y después de los cinco meses siento que ahí recién mi cabeza comenzó a decir: bueno, nos vamos a quedar más tiempo. Entonces, eso fue un poco difícil, porque la última vez que fui fueron tres meses, entonces me costó un poco acostumbrarme a la idea de que iba a estar dos años arriba.

-Y ahora que estás en la mitad del proceso, ¿qué piensas, qué dices?
-Siento que es extraño, porque justo después de un año puedo volver a mi casa, así es que estoy relajada. En los primeros días cuando estaba en mi casa yo decía quiero quedarme acá, pero no, ahora estoy lista para volver.

-¿Cómo ha sido la relación con tu familia a la distancia?
-Con mi familia no nos comunicamos tanto como me gustaría, porque el internet es bien malo, pero por el WhatsApp siempre estamos diciéndonos cosas breves y en el barco, el grupo de las latinas es como mi familia nueva.

-¿Cuántos latinos hay?
-Creo que somos como cuarenta y tantos. Tenemos una mesa en el comedor que se llama "mesa latina" y somos como cinco los que siempre andamos para todos lados, entonces es como mi familia en el barco.

-¿Cuántos chilenos hay en el barco?
-Cuatro, incluyéndome, pero también hay una chica chileno-francesa que viene por tres meses, así es que somos "cuatro y medio".

-Un mensaje para los hermanos de nuestra iglesia que conocen de tu actividad a bordo.
-Quiero decirles muchas gracias a todos por su apoyo tanto financiero como de oración. Me encanta cuando los hermanos me mandan un mensajito de ánimo cuando leen las cartas que les envío. Así es que los animo a que sigan en esto, que sigan apoyando a los chicos que tienen un llamado acá en la iglesia, también, y que el Señor está haciendo grandes cosas a través de sus oraciones y de su apoyo.

SU TESTIMONIO

A los hermanos de la congregación les dijo que "los extrañaba, también las alabanzas y a la iglesia en general. Este año ha sido un año de muchas bendiciones, un año de aprender mucho, ha habido desafíos, ha habido cosas difíciles como estar lejos de la casa, pero el Señor me ha dado una familia a bordo. De verdad, ha sido un tiempo súper súper especial, de compartir".

"Mi labor a bordo es trabajar con los voluntarios. En cada puerto tenemos personas, por ejemplo ahora, de Chile, que suben a trabajar con nosotros, a ayudarnos generalmente con traducción, porque no todos hablan español, muchos hacen el intento, pero no todos lo logran. Los voluntarios nos ayudan mucho, ellos vienen y trabajan con nosotros, son parte de la tripulación. Este ministerio que llevamos a cada puerto es compartir conocimiento, ayuda y esperanza para las personas, y es increíble ver cómo también el Señor trabaja en nosotros y en los voluntarios", sostuvo.

Agregó que "nuestra misión para estar en Latinoamérica estos dos años es movilizar a la Iglesia, contarles a los latinos que tienen un potencial increíble para salir a las misiones y eso lo hemos visto en muchos de los voluntarios, personas que nos han conocido, muy interesadas en misiones. La Iglesia está despertando para ir y alcanzar a aquellos que no han escuchado el nombre de Jesús. Así es que es ha sido increíble, porque hemos visto también a algunos voluntarios, los más jovencitos, muy interesados en salir".

"Es bonito cuando el Señor abre espacios y hace un llamado: tú eres un guerrero en oración y lo que tú haces es muy importante. Los llamo también a ustedes como iglesia que está enviando misioneros, les doy las muchas gracias por su apoyo en este tiempo. Siempre decimos que un mes en el barco es como un año en la vida normal, porque hay tantas cosas que pasan siempre, entonces siento que ha pasado un montón de tiempo, pero ahora ha sido un tiempo de reconectarme con mi familia, con mis amigos, porque tengo algunos amigos acá", sostuvo.

Ahondando en el día a día dijo que "tenemos diferentes ministerios en el barco y las personas que suben, no sólo suben a comprar libros. Todos los que estamos ahí somos cristianos y estamos apasionados por compartir, entonces, siempre es una oportunidad. Por ejemplo, yo trabajé los primeros seis meses en la librería, entonces las personas que vienen a veces a consultar algo chiquitito, preguntan: ¿ustedes son voluntarios?, entonces, todo lo que está en el barco está diseñado para ser una excusa para hablar del Señor".

UNA EXPERIENCIA INFANTIL

Valentina contó una experiencia que comenzó a vivir con una niñita en el primer puerto mexicano que visitaron, Veracruz, que se prolongó por los otros tres puertos aztecas: Tampico, Coatzacoalcos y Progreso, y que se sigue alargando en el tiempo y el espacio.

Se trata de Andrea, pero le dicen Andy, quien un día llegó al barco con sus padres mientras una amiga le enseñaba a Valentina técnicas de origami, haciendo un pequeño corazón. "Y vi a una niña que estaba ahí solita con su papá mirando el techo, y le dije hola, ¿quieres aprender a hacer esto? Y ella me dijo: no, no, no, estoy bien. De acuerdo. Después la vi otra vez y le dije: ¿de verdad no quieres? Y la mamá le dijo, pero anda a verlo, y me dijo, bueno, ya. Entonces lo empezó a hacer y le gustó y comenzamos a conversar, a conversar con su mamá. Y me dijo te voy a venir a ver en el segundo puerto", relata Valentina.

"Llegamos al segundo puerto en México y ella me dijo te voy a venir a buscar y yo estaba trabajando. Hasta que día me dice: Hola, ¿te acuerdas de mí? Y venía con la misma chaqueta que había usado en Veracruz y su madre me dijo: ella quiere que la reconozcas y vino con la misma chaqueta y me trajo muchos origamis hechos y otros regalitos. Ahí nos comenzamos a hablar, se sentó conmigo, trabajamos juntas y al rato me dijo: nos tenemos que ir, porque venimos manejando ocho horas hacia acá desde nuestra casa. De acuerdo…y agregó, pero te vamos a ir a ver al otro puerto, y yo: bueno, vengan a verme", añade Valentina.

"La cosa es que ya le había dado mi WhatsApp para que nos juntáramos más fácilmente. Ellos llegaron al tercer puerto, luego de manejar durante ocho horas y estuvieron en la fila de entrada durante otras tres horas más, solo porque Andy, quería vernos. Ahí le regalé una Biblia para niñitos, porque tiene como 6 o 7 años. Y su madre me decía: eres la mejor amiga de ella, porque es supertímida y yo, guau, soy la mejor amiga de una niñita de 7 años, que volvió a decirme que iría al siguiente puerto", agrega.

Valentina cuenta su historia con Andy, la niña mexicana.

Y el Logos Hope llegó al último puerto mexicano. Valentina relata: "Y me dijo su mamá, Andy te quiere ver sí o sí, tenemos que salir, tenemos que hacer algo. Estábamos en ese tiempo en un puerto llamado Progreso, que está como a una hora de una de las ciudades más grandes que se llama Mérida, entonces dijeron vamos a ir a Mérida, juntémonos. Entonces, yo dije, bueno. Otra vez viajaron como 10 u 11 horas y fue un tiempo súper especial. Fuimos a Mérida y luego nos regresaron en auto al puerto, les mostramos la librería, pero ellos no querían hacer un tour, nada, sólo que Andy compartiera tiempo conmigo y me dijo: leí mi Biblia y tenía ideas de algunos personajes, ya que su familia no es cristiana".

Puntualiza que "todavía sigo en contacto con ellos, así es que los llevo en oración, porque no fue algo de que aceptara al Señor, pero su mamá siempre me escribe. Me manda fotos de Andy, qué está haciendo, que está leyendo la Biblia, que quiere otro libro de Daniel, porque le encanta la historia de Daniel. Entonces, sí. Tenemos pequeñas conexiones, porque a veces nos vamos de un puerto y a veces es difícil seguir, pero el Señor se encarga de hacer funcionar esto. La verdad es que este es su plan y les pido si podemos seguir orando por la familia de Andy, que ellos de a poquito están preguntando cosas y dice que Andy habla todo el tiempo de su libro, de la Biblia que le di. Y tal vez uno nunca sabe a quién Dios va a usar para que sean salvos".

Finalizó diciendo que la mamá de Andy le ha manifestado "que todos los días habla de la Biblia, todo el tiempo está hablando de las historias y quiere saber más, y quiere saber cuándo pasó, cómo y por qué y los papás le dicen: no sé, no sé y a veces me preguntan cosas a mí".

Al final de su testimonio, la congregación oró por Valentina, por la tripulación del "Logos Hope" y por Andy y su familia.

La hermana Carolina Burgos dirige la oración por Valentina, en el Templo Matta.

Publicado el 26 de febrero de 2019.