Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

¿Qué hacen los muertos? Primera parte

Nils-Olov Nilsson

Con este título iniciamos una serie de estudios bíblicos publicados en la desaparecida revista "El Clamor", entre mayo y noviembre de 1977 por el hermano Nils-Olov Nilsson, cuando estuvo en Chile. En la actualidad, él y su esposa Christina están jubilados y viven con su familia en Suecia.
Después de 13 años de trabajo en Estados Unidos han regresado a su país.
La hermana Christina, sin embargo, sigue trabajando en una casa publicadora y él lo hace como traductor autorizado en inglés y español.

En algunos artículos trataremos de mostrar algunos aspectos de la existencia y actividad de aquellos que han partido de la vida terrenal.
En primer lugar, veremos algunas enseñanzas erróneas acerca del estado intermedio.

El Señor Jesucristo dijo acerca de los muertos que "en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo". Mateo 22:30.

Pero, ¿qué dijo respecto al estado intermedio, temporario, de las almas, entre la muerte y la resurrección?
En Juan 11:11-15 el Señor dice que Lázaro "duerme" y que "ha muerto", y sin embargo habla de él como si estuviera vivo, diciendo "vamos a él". Cuando el malhechor al lado de la cruz se arrepintió y reconoció a Jesucristo, el Santo de Dios, y fijaba su mirada en él para que le salvara, pidió que se acordara de él al venir en su reino. El Salvador en seguida le contestó: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso". Lucas 23:42-43.

"Las personas que durante su vida han puesto su fe en el Señor Jesús, al entrar en la otra vida descansarán de sus aflicciones y labores de esta vida, tal como una persona dormida encuentra reposo, pero la mente permanece activa; y estando con Jesucristo, es sólo razonable creer que han de estar en plena conciencia. De otra manera el estar con el Hijo de Dios no tendría significado ni valor". (Cita del Dr. Donald Turner).

LA ANIQUILACIÓN

Los "Testigos de Jehová" enseñan abiertamente que el alma, el espíritu o la personalidad deja de existir cuando una persona muere. Sin embargo, creen que será resucitada y juzgada, para tener otra oportunidad a escoger el bien y, por lo tanto obtener la salvación.
Es un misterio cómo puede preservarse la continuidad de la personalidad con su memoria y responsabilidad para que sea juzgada. Además, no hay ningún texto bíblico que apoye tal idea. Eclesiastés 3:18-21 parece a primera vista llevarnos a pensar así, pero cuando el Predicador llega a la conclusión de sus razonamientos tocante al hombre "debajo del sol", habla con más cordura y convicción, 12:7; 11:9; 12:13-14: el alma va a Dios.

El concepto del Dios que es Autor de la vida, pasando sus días en medio de un cementerio siempre creciente de espíritus inconscientes es hasta repugnante.
Las revelaciones y visiones dadas a los profetas y apóstoles son muy diferentes. En el Apocalipsis, por ejemplo, hay descripciones de Dios, estando en medio de multitudes de seres de diferentes clases, pero todos son seres vivientes, conscientes.

EL ALMA DORMIDA

Además de que hay una secta falsa que tiene una idea muy vaga acerca de las condiciones del alma después de la muerte, también hay cristianos que se encuentran en el mismo estado de ignorancia.
Tal es así que creen que el alma, al morir la persona, queda en un profundo sueño, hasta la venida del Señor. Esta creencia es conocida como "el dormir del alma" o "el sueño bendito del alma".

El razonamiento es como sigue:
a) El alma (o la mente) recibe las impresiones a través de los cinco sentidos de nuestro cuerpo, y muerto el cerebro, éste ya no tiene la facultad de pensar;
b) Por lo tanto, cuando el cuerpo deja de ser, el alma no puede oír, ver, oler, tocar, gustar y pensar. Por consiguiente, el espíritu queda inconsciente hasta la resurrección del cuerpo. También hay versículos que parecen respaldar esta idea errónea. Vea usted Mateo 27:52; Lucas 8:52; Juan 11:11-13; Hechos 7:60; 1ª. Corintios 15:6,18, etc.

Además, en los casos bíblicos de personas resucitadas, éstas nunca dijeron nada acerca de lo que habían visto, oído o sentido. ¿Por qué? ¿No será porque estaban inconscientes o dormidas?

Estos tres argumentos se refutan concluyentemente de esta manera: a) No es verdad que el alma del hombre es sólo un instrumento de los sentidos, o que es enteramente dependiente del cuerpo y de los sentidos para funcionar conscientemente. Dios, los ángeles y otros seres celestiales funcionan perfectamente sin cuerpo. ¿Por qué no nosotros? Además de esto, "no hay prueba de que quedará el alma sin algún cuerpo después de la muerte. No será el mismo cuerpo material de hoy, pero la Palabra dice que sí tendremos otro, 2ª. Corintios 5:1-21, (Dr. Turner).

En relación al segundo argumento (b) es de notarse que en ninguna parte dice la Biblia que es el alma o el espíritu que duerme, pero el espíritu no puede "suspender" su conciencia. Morir es dormir en el sentido de descansar de las labores, Apocalipsis 14:13; hay una suspensión de las actividades que ejercemos mientras vivimos en esta tierra y estamos "despiertos". El muerto dejó sus quehaceres mundanales.

Para contestar el tercer argumento (c) basta decir que no es válido, por cuanto las pocas resurrecciones son excepciones a la regla general de "morir una vez y después el juicio". Pero, aunque no hablaron nada los resucitados -por lo menos no está relatado en la Biblia-, esto no quiere decir, necesariamente, que no vieron ni oyeron nada.
El apóstol Pablo fue arrebatado al tercer cielo y vio y oyó cosas maravillosas, pero le fue prohibido contarlas aquí en la tierra. Dijo que "no le es dado al hombre expresar" tales palabras inefables, 2ª. Corintios 12:4. No hay en lenguaje humano manera alguna de comunicarlas, ni quien las comprenda, estando en la carne.

Para terminar, veremos algunas citas bíblicas acerca del tema que estamos tratando, combinando estas citas con la idea de "el sueño del alma', para que vea usted la tremenda contradicción que tendría como resultado el sostener tal enseñanza.

Las siguientes citas las sacamos del libro "The Bible on the Life Hereafter" escrito por William Hendrickson:

"¿Acaso tengo que creer:
...que los redimidos en el cielo están experimentando la plenitud de gozo, delicias para siempre, Salmos 16:11, mientras duermen?
...que el hombre rico, inmediatamente después de su muerte, estaba en tormentos, daba voces y rogaba, Lucas 16, todo en sueño?
...que hemos de ver cara a cara y conocer plenamente, 1ª. Corintios 13:12, mientras dormimos?
...que el nuevo cántico será entonado, Apocalipsis 5:9; 14:3, estando los redimidos dormidos?

Seguramente, enseguida usted se da cuenta de la enorme inconsecuencia de tales ideas.

Y, después de todo, ¿para qué pensar en el dormir del alma? ¿Será para el sueño que el Espíritu Santo ha obrado en nosotros durante esta vida?
No, nos parece injusto y poco digno si tal fuera el propósito de nuestro Dios Omnisciente.

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